Primero el problema, después la interfaz
Definimos quién tiene la necesidad, qué intenta lograr, qué evidencia existe y qué riesgo conviene resolver primero. El producto se organiza alrededor de ese trabajo, no alrededor de una lista de pantallas.
Prototipar para aprender
Construimos la fidelidad suficiente para responder la siguiente pregunta. Un flujo simple puede probar estructura y lenguaje; una experiencia más detallada puede probar interacción, confianza y viabilidad de implementación.
Una entrega que el equipo puede ejecutar
Documentamos decisiones, estados, contenido, comportamiento responsive y criterios de aceptación. Diseño, negocio y desarrollo reciben el mismo contrato.